Descripción
“Era, en efecto, el automóvil de Maruja. Había transcurrido por lo menos media hora desde el secuestro, y solo quedaban los rastros: el cristal del lado del chofer destruido por un balazo, la mancha de sangre y el granizo de vidrio en el asiento, Y la sombra húmeda en el asfalto, de donde acababan de llevarse al chofer todavía con vida. El resto estaba limpio y en orden.”
BIENVENIDOS A LA LIBRERIA HYUNAM DONG
UN CURSO DE MILAGROS
LOS HOMBRES SON DE MARTE, LAS MUJERES SON DE VENUS
50 CLÁSICOS DE LA PSICOLOGÍA 

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